Si alguna vez has visto un manuscrito medieval con un gato dibujado en los márgenes, probablemente hayas pensado lo mismo: ¿por qué ese gato parece un demonio, un perro disfrazado o incluso una persona con bigotes?
Las representaciones de gatos en el arte medieval se han convertido en auténticos memes en Internet. Algunos tienen ojos enormes, cuerpos alargados, patas desproporcionadas y expresiones que parecen sacadas de una película de terror.
Pero la explicación no es simplemente que los artistas medievales fueran malos dibujando.
La realidad es bastante más interesante.
Los artistas medievales sí sabían dibujar gatos
Lo primero que hay que aclarar es que no todos los gatos medievales parecen criaturas extrañas.
Existen manuscritos en los que los felinos están representados con bastante detalle y naturalismo. La Universidad Complutense de Madrid, por ejemplo, recoge numerosos ejemplos de gatos en la iconografía medieval y explica que su significado podía variar considerablemente dependiendo de la época y del contexto.
También se conservan manuscritos donde los gatos aparecen realizando actividades perfectamente reconocibles: cazando ratones, descansando, jugando o formando parte de escenas domésticas.
Por tanto, la idea de que los artistas medievales simplemente «no sabían cómo era un gato» es demasiado simplista.
Entonces, ¿por qué algunos parecen tan horribles?
Una de las claves está en que el arte medieval no perseguía siempre el realismo como objetivo principal.
Durante buena parte de la Edad Media, una imagen podía tener una función religiosa, simbólica, moral o narrativa. Lo importante no era necesariamente reproducir exactamente la anatomía de un animal, sino transmitir una idea.
La Sotheby’s Institute of Art señala que las representaciones medievales de gatos combinaban realismo y fantasía y que los artistas podían exagerar determinados rasgos para transmitir características asociadas al animal.
Por eso, cuando vemos hoy un gato medieval con una cara completamente absurda, estamos aplicando nuestros criterios modernos de representación realista a una obra que tenía objetivos diferentes.
Los gatos tenían una reputación bastante complicada
El gato ocupaba una posición curiosa en la sociedad medieval.
Por una parte, era extremadamente útil. Los gatos ayudaban a controlar ratones y otras plagas que podían afectar a alimentos, tejidos y libros.
El Walters Art Museum explica que los gatos eran importantes cazadores y protegían alimentos y otros bienes de los roedores.
Pero al mismo tiempo existían asociaciones negativas relacionadas con el misterio, la noche, la independencia y determinadas creencias religiosas.
La Base de Datos Digital de Iconografía Medieval de la Universidad Complutense señala que durante la Edad Media se fue reforzando una consideración negativa del gato en determinados contextos, especialmente en relación con la brujería y el satanismo.
Esto explica en parte por qué algunos gatos aparecen representados de una manera tan inquietante.
El gato también podía representar comportamientos humanos
Los animales de los manuscritos medievales no siempre estaban allí simplemente para representar animales.
Podían utilizarse para transmitir características humanas.
Un gato podía representar astucia, independencia, comportamiento descontrolado o determinados vicios. En otras ocasiones simplemente aparecía como parte de una escena cotidiana o como elemento humorístico.
La Universidad de Bangor explica que los manuscritos medievales muestran una relación mucho más compleja con los gatos de lo que podría sugerir su reputación negativa.
Eran animales útiles, pero también podían ser mascotas y formar parte de la vida cotidiana.
Y después están los dibujos de los márgenes
Aquí es donde aparecen algunos de los gatos más extraños.
Los manuscritos medievales estaban llenos de pequeñas ilustraciones en los márgenes conocidas como marginalia. Allí los artistas tenían mucha más libertad para representar escenas cómicas, animales haciendo cosas absurdas o criaturas fantásticas.
Por eso podemos encontrar gatos:
- Tocando instrumentos.
- Persiguiendo ratones.
- Luchando contra otros animales.
- Realizando actividades humanas.
- Apareciendo con posturas imposibles.
- Con rasgos exageradamente humanos.
- Formando parte de escenas completamente absurdas.
El Walters Art Museum destaca precisamente la presencia de gatos juguetones en los márgenes de los manuscritos y conserva ejemplos que muestran que el humor con gatos no es precisamente un invento de Internet.
Algunos gatos parecen humanos a propósito
Una de las características más divertidas del arte medieval es el antropomorfismo, es decir, representar animales con características humanas.
De ahí salen algunos de los famosos gatos medievales con caras que parecen pertenecer a una persona.
No necesariamente era un error.
Un gato sentado como una persona, tocando un instrumento o participando en una actividad humana podía formar parte de una escena humorística o simbólica.
La Sotheby’s Institute of Art destaca precisamente la presencia de representaciones exageradas y juguetonas de gatos en los manuscritos medievales.
También influía la dificultad de representar animales
Hay otro factor importante: los artistas no disponían de fotografía ni de las herramientas visuales actuales.
Aunque los gatos eran conocidos y relativamente habituales, no todos los artistas tenían la misma capacidad para representar animales con precisión.
Además, los manuscritos se realizaban a mano y las ilustraciones tenían que adaptarse a espacios muy pequeños.
La situación era todavía más complicada cuando se trataba de animales exóticos.
El problema no afectaba exclusivamente a los gatos. En los manuscritos medievales podemos encontrar representaciones bastante extrañas de leones, elefantes, hipopótamos y otros animales que muchos artistas europeos probablemente nunca habían visto directamente.
Open Culture explica que los artistas podían depender de relatos, imágenes anteriores y bestiarios para representar animales que no tenían delante.
El famoso gato que orinó sobre un manuscrito
Uno de los ejemplos más divertidos de la relación entre gatos y manuscritos medievales ni siquiera es un dibujo.
En un manuscrito de alrededor de 1420 aparece una nota escrita por un copista que se queja de que un gato orinó sobre el libro durante la noche.
La historia fue recogida por Gizmodo, que reproduce la explicación que acompaña a la mancha.
El episodio demuestra algo bastante importante: los gatos no eran criaturas desconocidas para los habitantes de la Edad Media.
De hecho, podían estar literalmente dentro de los lugares donde se producían los libros.
Y, aparentemente, algunos también tenían la costumbre de utilizarlos como baño.
¿Eran realmente tan malos dibujando?
No exactamente.
El problema está en que nosotros seleccionamos los ejemplos más ridículos.
Internet ha popularizado especialmente las ilustraciones de gatos con caras extrañas porque resultan graciosas para los espectadores actuales. Pero esos ejemplos representan solo una parte de la producción artística medieval.
También existen representaciones bastante detalladas.
El National Archives destaca que los gatos aparecen representados en manuscritos medievales con frecuencia y que algunas de estas ilustraciones presentan un nivel de detalle considerable.
Además, la representación artística fue evolucionando con el tiempo.
Las imágenes de gatos de los primeros siglos medievales pueden ser mucho más esquemáticas, mientras que en manuscritos posteriores encontramos representaciones progresivamente más naturales.
La gran diferencia con el arte moderno
Quizá la mayor diferencia está en lo que esperamos de una imagen.
Actualmente, si alguien dibuja un gato, esperamos que tenga proporciones reconocibles y una anatomía razonablemente realista.
En muchas obras medievales, el objetivo podía ser completamente distinto.
Un gato podía ser:
un animal real + un símbolo + un elemento narrativo + una broma.
Por eso algunos artistas podían deformar sus proporciones, darle una expresión humana o colocarlo en una situación absurda sin que eso significara necesariamente que desconocieran completamente su aspecto.
Los gatos medievales eran más normales de lo que parecen
La próxima vez que aparezca en Internet una imagen de un gato medieval con cara de persona, conviene recordar que probablemente estamos viendo solo una pequeña parte de una tradición artística mucho más amplia.
Los gatos formaban parte de la vida medieval como cazadores de roedores, animales domésticos, protagonistas de historias, símbolos religiosos y personajes humorísticos.
Y sí, algunos artistas los dibujaron de una manera absolutamente disparatada.
Pero quizá esa sea precisamente la razón por la que, más de quinientos años después, los gatos medievales siguen siendo capaces de hacernos reír.
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