Si estás pensando en trabajar en la sanidad pública y buscas una profesión a la que puedas acceder sin necesidad de una carrera universitaria, probablemente te hayas preguntado si merece la pena ser celador. Es una de las categorías de personal no sanitario que permite trabajar dentro de hospitales y otros centros sanitarios, realizando funciones de apoyo y atención relacionadas con los pacientes.
Pero antes de decidirse por esta profesión conviene conocer cómo es realmente el trabajo, cuánto se puede cobrar, qué requisitos existen y cuáles son sus principales ventajas e inconvenientes.
¿Qué hace un celador?
El celador forma parte del personal no sanitario de los centros sanitarios. Sus funciones dependen del servicio y del puesto concreto y pueden incluir el traslado y movimiento de pacientes, vigilancia, transporte de documentación o materiales y colaboración con otros profesionales.
El trabajo puede desarrollarse en diferentes áreas hospitalarias, por lo que las tareas diarias pueden variar bastante dependiendo del destino.
Una parte importante del puesto puede tener un componente físico. Mover camas, trasladar pacientes o determinados materiales requiere realizar esfuerzos y utilizar correctamente las técnicas de movilización.
Por eso, aunque no se trate de una profesión sanitaria como la enfermería, el trabajo de celador tiene una relación directa con el funcionamiento diario de un hospital.
¿Cuánto cobra un celador?
Una de las preguntas más habituales es cuánto cobra un celador. La respuesta no es única porque las retribuciones dependen de la comunidad autónoma, el servicio de salud, el puesto, la antigüedad, los complementos y los turnos realizados.
Como referencia oficial, las tablas retributivas de INGESA para 2026 muestran diferentes remuneraciones para la categoría de celador según el puesto y las condiciones de trabajo. En estas tablas, un celador con atención directa al enfermo y turno fijo figura con una retribución anual de 20.646,20 euros, mientras que otros puestos de celador alcanzan cantidades superiores.
Puedes consultar las retribuciones oficiales de INGESA para 2026 para comprobar las cantidades correspondientes a cada puesto.
Estas cifras sirven como referencia y no deben interpretarse como un salario único para todos los celadores de España.
Los complementos de destino, específicos, turnicidad, noches, festivos y antigüedad pueden hacer que la cantidad final sea diferente.
¿Es difícil conseguir una plaza de celador?
Conseguir una plaza fija depende de cada servicio de salud y de la convocatoria correspondiente. El acceso puede realizarse mediante procesos selectivos en los que intervienen una fase de oposición y, dependiendo de la convocatoria, una fase de concurso.
En 2026, por ejemplo, INGESA mantiene procesos selectivos para obtener la condición de personal estatutario fijo en la categoría de Celador/a. La convocatoria correspondiente a la OPE 2025 fue publicada mediante resolución de abril de 2026 y posteriormente se publicaron las listas provisionales de admitidos y excluidos.
Puedes consultar directamente la convocatoria de Celador/a de INGESA para conocer las fases y documentación del proceso.
También existen convocatorias en otros servicios sanitarios autonómicos, por lo que quien quiera trabajar como celador debe estar pendiente de las ofertas de empleo público de su comunidad.
¿Qué hay que estudiar para ser celador?
El contenido depende de cada convocatoria, pero la preparación suele incluir legislación sanitaria, funciones del celador, movilización de pacientes, prevención de riesgos laborales, atención al usuario y organización de los servicios sanitarios.
Antes de comprar un temario o apuntarse a una academia es importante comprobar que corresponde a la convocatoria concreta que se pretende preparar.
El propio portal de empleo y recursos humanos de INGESA permite consultar convocatorias, retribuciones, bolsas de empleo y otra información relacionada con el personal del organismo.
Ventajas de trabajar como celador
Una de las principales ventajas es que permite acceder al entorno sanitario sin necesitar una carrera universitaria sanitaria.
También existe la posibilidad de trabajar en diferentes servicios y centros, dependiendo de las plazas disponibles.
Otra ventaja para muchas personas es la posibilidad de conseguir estabilidad laboral mediante una plaza fija. Además, existen bolsas de empleo temporal y procesos selectivos que permiten acceder a puestos de esta categoría.
La actividad profesional también puede ser variada. Un celador puede trabajar en hospitalización, urgencias, quirófanos, consultas, almacenes, servicios centrales y otras áreas.
Los inconvenientes de ser celador
No todo son ventajas. El trabajo puede ser físicamente exigente y, dependiendo del puesto, puede implicar movilizar pacientes y realizar esfuerzos repetidos.
Los horarios también son un aspecto que hay que valorar. En determinados servicios hospitalarios pueden existir turnos, noches, fines de semana y festivos.
Además, el celador trabaja en contacto directo con pacientes y familiares. Esto significa que puede encontrarse con situaciones emocionalmente complicadas, personas preocupadas o momentos de tensión.
Por tanto, antes de preparar la oposición conviene valorar no solamente el sueldo y la estabilidad, sino también si el tipo de trabajo encaja con las preferencias personales.
¿Es un trabajo fácil?
Decir que ser celador es un trabajo fácil sería simplificar demasiado la profesión.
Puede ser una opción accesible en cuanto a formación inicial, pero eso no significa que el trabajo diario sea sencillo.
La responsabilidad, el trato con pacientes, los desplazamientos constantes y el esfuerzo físico pueden hacer que determinadas jornadas sean exigentes.
También hay que adaptarse a los protocolos y horarios del centro sanitario.
¿Merece la pena ser celador?
La respuesta depende de lo que busque cada persona.
Puede ser una opción interesante si buscas acceder al ámbito sanitario sin realizar estudios universitarios, te interesa un trabajo relacionado con la atención a pacientes y estás dispuesto a preparar un proceso selectivo.
También puede resultar atractiva para quienes valoran la posibilidad de conseguir una plaza estable dentro de la sanidad pública.
En cambio, conviene pensárselo más si no te gusta el contacto con pacientes, tienes dificultades para realizar esfuerzos físicos o buscas un trabajo exclusivamente de oficina y con horarios siempre de lunes a viernes.
Ser celador en 2026
La categoría continúa apareciendo en procesos de empleo público. En el caso de INGESA, durante 2026 se han desarrollado diferentes fases de procesos selectivos de celador, incluyendo convocatorias, pruebas de oposición y fases posteriores de concurso.
Además, INGESA publica información sobre la jornada y calendario laboral del personal de sus centros e instituciones sanitarias para 2026.
Por ello, quien esté pensando en preparar una oposición de celador debería consultar periódicamente las convocatorias oficiales de su servicio de salud.
Conclusión
Ser celador puede ser una opción laboral interesante para quienes buscan trabajar en la sanidad pública sin necesitar una carrera universitaria sanitaria. Sin embargo, es importante conocer la realidad del puesto antes de empezar a preparar una oposición.
El trabajo puede implicar esfuerzo físico, turnos y contacto continuo con pacientes y familiares, pero también ofrece la posibilidad de desarrollar una trayectoria profesional dentro del sistema sanitario y optar a una plaza fija mediante los correspondientes procesos selectivos.
Si estás valorando esta profesión, lo más recomendable es consultar las convocatorias de tu comunidad autónoma, revisar el sueldo y los complementos del servicio de salud correspondiente y comprobar los requisitos concretos antes de comenzar a estudiar.
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