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Cómo crear un OKR y convertir tus objetivos en resultados medibles

7 min de lectura

Cómo crear un OKR y convertir tus objetivos en resultados medibles

Saber cómo crear un OKR puede resultar muy útil para empresas, equipos de trabajo e incluso para organizar objetivos personales. Esta metodología permite pasar de una intención general, como aumentar las ventas o conseguir más clientes, a una serie de resultados concretos que puedan medirse durante un periodo determinado.

OKR son las siglas de Objectives and Key Results, que en español significa objetivos y resultados clave. El sistema combina un objetivo que indica qué se quiere conseguir con varios resultados clave que permiten comprobar el progreso.

¿Qué es un OKR?

Un OKR está formado por dos elementos principales: objetivo y resultados clave.

El objetivo describe aquello que se quiere conseguir. Debe ser claro y comprensible, mientras que los resultados clave indican cómo se medirá el avance hacia ese objetivo.

Una forma sencilla de plantearlo es:

Conseguiré [objetivo], medido mediante [resultado clave].

Por ejemplo:

Objetivo: Mejorar la presencia de una tienda online.

Resultados clave:

  • Aumentar las visitas mensuales de 20.000 a 35.000.
  • Conseguir 500 nuevos clientes.
  • Incrementar la tasa de conversión del 1,5 % al 2,5 %.

De esta manera, «mejorar la presencia» deja de ser una idea demasiado general y pasa a estar acompañada por indicadores concretos.

Cómo crear un OKR paso a paso

Define qué quieres conseguir

El primer paso consiste en establecer el objetivo.

Debe expresar el resultado que se pretende conseguir y evitar convertirse simplemente en una lista de tareas.

Por ejemplo, no sería un buen objetivo:

Publicar 20 artículos.

Eso describe una actividad.

Una alternativa sería:

Aumentar la visibilidad de la página web y atraer más visitantes interesados.

En este caso, publicar artículos podría formar parte de las acciones utilizadas para alcanzar el objetivo, pero no constituye necesariamente el objetivo en sí.

Haz que el objetivo sea claro

Una persona que lea el objetivo debería entender rápidamente qué se quiere conseguir.

Algunos ejemplos pueden ser:

Mejorar la satisfacción de nuestros clientes.

Aumentar las ventas de la tienda online.

Mejorar la experiencia de los usuarios de nuestra aplicación.

Conseguir mayor reconocimiento de nuestra marca.

Los OKR están pensados para proporcionar una dirección clara y conectar el trabajo diario con objetivos de mayor nivel.

Define los resultados clave

Una vez establecido el objetivo hay que determinar cómo sabrás si realmente se está consiguiendo.

Aquí aparecen los Key Results o resultados clave.

Por ejemplo:

Objetivo: Aumentar las ventas de la tienda online.

KR1: Incrementar las ventas mensuales de 30.000 a 45.000 euros.

KR2: Aumentar el número de pedidos mensuales de 600 a 850.

KR3: Elevar la tasa de conversión del 2 % al 3 %.

Los resultados clave deben permitir comprobar objetivamente el progreso.

¿Cuántos resultados clave debe tener un OKR?

No existe una cantidad universal obligatoria, pero es importante evitar crear demasiados resultados.

Si cada objetivo tiene una gran cantidad de métricas, el seguimiento puede complicarse y el equipo puede perder de vista las prioridades.

Una estructura sencilla podría ser:

Objetivo

→ Resultado clave 1
→ Resultado clave 2
→ Resultado clave 3
→ Resultado clave 4

La propia documentación de Asana sobre plantillas OKR recomienda organizar los resultados clave directamente debajo del objetivo que respaldan para facilitar su seguimiento.

Ejemplo de OKR para una empresa

Imaginemos una empresa que quiere aumentar sus ventas durante un trimestre.

Objetivo: Incrementar las ventas online y mejorar la adquisición de clientes.

Resultado clave 1: Aumentar la facturación mensual de 50.000 a 70.000 euros.

Resultado clave 2: Conseguir 300 nuevos clientes.

Resultado clave 3: Aumentar la tasa de conversión de la web del 2 % al 3 %.

Resultado clave 4: Reducir el coste de adquisición de cliente en un 10 %.

Después se pueden definir las acciones necesarias para intentar alcanzar esos resultados.

Por ejemplo, mejorar las páginas de producto, lanzar campañas publicitarias, optimizar el proceso de compra o desarrollar nuevas acciones de captación.

Ejemplo de OKR para marketing

Los OKR también pueden utilizarse específicamente en un departamento de marketing.

Objetivo: Aumentar el alcance y la captación de clientes potenciales.

KR1: Aumentar el tráfico mensual de 40.000 a 60.000 visitas.

KR2: Conseguir 1.000 nuevos registros.

KR3: Incrementar la tasa de conversión de las páginas de captación del 3 % al 5 %.

KR4: Generar 200 oportunidades comerciales cualificadas.

Aquí las acciones concretas podrían incluir campañas publicitarias, contenidos, email marketing o mejoras de las páginas de captación.

Ejemplo de OKR para un equipo

También se puede establecer un OKR para un departamento concreto.

Imaginemos un equipo de atención al cliente:

Objetivo: Mejorar la experiencia de los clientes.

KR1: Reducir el tiempo medio de respuesta de 12 horas a 4 horas.

KR2: Aumentar la satisfacción media de los clientes de 7,5 a 8,5 sobre 10.

KR3: Reducir las reclamaciones relacionadas con tiempos de respuesta en un 30 %.

El equipo puede revisar periódicamente estos indicadores para comprobar si está avanzando hacia el objetivo.

Ejemplo de OKR personal

La metodología también puede utilizarse para objetivos individuales.

Por ejemplo:

Objetivo: Mejorar mi formación profesional.

KR1: Completar dos cursos relacionados con mi especialidad.

KR2: Obtener dos certificaciones.

KR3: Dedicar cinco horas semanales a formación durante tres meses.

KR4: Aplicar los conocimientos adquiridos en un proyecto práctico.

En este caso, el OKR permite transformar una intención general en resultados concretos y revisables.

Diferencia entre OKR y KPI

Es habitual confundir ambos conceptos.

Un KPI es un indicador utilizado para medir el rendimiento de una actividad, proceso o área.

Los OKR, en cambio, constituyen una metodología para establecer objetivos y resultados clave.

Un KPI puede formar parte de un OKR cuando sirve como medida para comprobar el progreso hacia un objetivo.

Por ejemplo, una tienda puede utilizar como KPI su tasa de conversión. Si dentro de un OKR se establece el objetivo de mejorar la conversión del 2 % al 3 %, esa métrica puede convertirse en uno de sus resultados clave.

Revisa los OKR periódicamente

Crear un OKR y olvidarse de él hasta el final del periodo reduce considerablemente su utilidad.

Es conveniente establecer revisiones periódicas para comprobar el progreso, detectar problemas y determinar si las acciones que se están realizando están ayudando a conseguir los resultados.

La frecuencia dependerá del proyecto. Para algunos objetivos puede ser suficiente realizar revisiones mensuales, mientras que otros pueden necesitar un seguimiento más frecuente.

Herramientas de gestión como Asana permiten organizar objetivos, resultados clave y seguimiento dentro de un mismo entorno de trabajo.

Errores que debes evitar al crear un OKR

Uno de los errores más habituales es convertir los resultados clave en una simple lista de tareas.

Por ejemplo:

«Publicar 10 artículos.»

Esto mide una actividad, pero no necesariamente el impacto conseguido.

Una alternativa podría ser:

«Aumentar las visitas procedentes de los contenidos de 10.000 a 20.000 al mes.»

Otro error consiste en establecer demasiados objetivos. Si todo es prioritario, resulta más complicado determinar dónde deben concentrarse los esfuerzos.

También conviene evitar resultados clave imposibles de medir. Un resultado como «mejorar mucho la web» no permite determinar claramente cuándo se ha conseguido.

Plantilla sencilla para crear un OKR

Puedes utilizar esta estructura para crear tus propios objetivos:

Objetivo:
¿Qué quiero conseguir?

Resultado clave 1:
¿Qué indicador demostrará que estoy avanzando?

Resultado clave 2:
¿Qué otro resultado necesito alcanzar?

Resultado clave 3:
¿Cómo comprobaré que el objetivo se ha conseguido?

Periodo:
¿Cuándo debe alcanzarse?

Responsable:
¿Quién se encargará de realizar el seguimiento?

Acciones principales:
¿Qué tareas o proyectos ayudarán a conseguir los resultados?

Esta separación entre objetivos, resultados y acciones ayuda a evitar que un OKR se convierta simplemente en una lista de tareas.

Conclusión

Crear un OKR consiste fundamentalmente en definir qué quieres conseguir y establecer resultados concretos que permitan medir el progreso.

Un buen ejemplo sería:

Objetivo: Aumentar las ventas de una tienda online.

KR1: Pasar de 30.000 a 45.000 euros de facturación mensual.

KR2: Conseguir 250 nuevos clientes.

KR3: Aumentar la conversión del 2 % al 3 %.

A partir de ahí se pueden establecer las acciones necesarias para intentar conseguir esos resultados y revisar periódicamente los avances.

La metodología OKR puede aplicarse a empresas, departamentos, equipos e incluso objetivos personales, siempre que exista una relación clara entre el objetivo que se quiere alcanzar y las métricas utilizadas para comprobar el progreso.

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