No siempre hace falta reunir a un grupo grande para pasarlo bien. Existen muchos juegos para dos personas que pueden convertir una tarde aburrida, una reunión improvisada o una noche en casa en un momento mucho más entretenido.
Además, jugar con otra persona tiene una ventaja: las reglas pueden adaptarse fácilmente a los gustos de los dos participantes. Algunos juegos ponen a prueba la estrategia, otros la imaginación, la memoria, los conocimientos o incluso la capacidad para hacer reír al contrario.
Si estás buscando juegos para dos personas divertidos e interesantes, estas 15 propuestas son una buena forma de empezar. Algunas no necesitan ningún material, mientras que otras pueden hacerse con papel, cartas o pequeños objetos que tengas por casa.
Piedra, papel o tijera
Un clásico que prácticamente todo el mundo conoce y que puede hacerse en cualquier lugar.
Los dos jugadores esconden una mano y, al mismo tiempo, muestran piedra, papel o tijera. La piedra gana a la tijera, la tijera gana al papel y el papel gana a la piedra.
Aunque una partida dura apenas unos segundos, podéis convertirlo en un pequeño campeonato al mejor de cinco, diez o incluso veinte rondas.
Para hacerlo más divertido, quien pierda puede tener que cumplir un pequeño reto acordado previamente.
Veinte preguntas
Uno de los jugadores piensa en una persona, animal, objeto, lugar o personaje. El otro dispone de un máximo de 20 preguntas para intentar descubrir de qué se trata.
Las preguntas deben poder responderse principalmente con sí o no.
La clave está en no empezar preguntando cosas demasiado concretas. Por ejemplo, puede ser más útil preguntar «¿es un ser vivo?» antes que «¿es un perro?».
Después podéis intercambiar los papeles y comprobar quién consigue descubrir la respuesta utilizando menos preguntas.
Dos verdades y una mentira
Cada jugador debe decir tres afirmaciones sobre sí mismo.
Dos tienen que ser verdaderas y una debe ser falsa.
El otro jugador tiene que descubrir cuál es la mentira.
Lo interesante aparece cuando las afirmaciones están pensadas para resultar creíbles. Puedes contar una experiencia extraña que realmente te haya ocurrido junto a dos afirmaciones inventadas que parezcan perfectamente posibles.
Es un juego sencillo que también permite descubrir cosas curiosas sobre la otra persona.
Palabras encadenadas
El primer jugador dice una palabra y el segundo tiene que decir otra que empiece por la última letra de la anterior.
Por ejemplo:
Casa → avión → noche → estrella → árbol.
Podéis establecer diferentes reglas para aumentar la dificultad. Una opción es no permitir nombres propios o exigir que todas las palabras pertenezcan a una determinada categoría.
También podéis utilizar únicamente animales, comidas, ciudades, películas o personajes.
¿Quién soy?
Cada participante piensa en un personaje conocido para el otro jugador.
Puede ser un actor, cantante, deportista, personaje de ficción, político, personaje histórico o incluso alguien del entorno personal.
El jugador que tiene que descubrirlo solo puede hacer preguntas que tengan respuestas de sí o no.
Por ejemplo:
¿Soy una persona real?
¿Soy famoso por aparecer en películas?
¿Soy español?
¿Sigo vivo?
Gana quien descubra antes el personaje del contrario.
Dibujar y adivinar
Necesitaréis únicamente papel y algo para escribir.
Un jugador piensa en un objeto, animal, profesión o situación y tiene que dibujarlo sin utilizar palabras. El otro debe intentar descubrir qué representa.
No importa que el dibujo sea bueno. De hecho, cuanto peor dibujéis, más divertido puede resultar.
Podéis utilizar un temporizador de 30 segundos para aumentar la presión.
Categorías
Elegid una categoría, como animales, países, películas o comidas.
Después, los dos jugadores deben decir alternativamente elementos que pertenezcan a ella.
Por ejemplo, si la categoría es animales:
Perro → elefante → jirafa → caballo → tigre…
No se puede repetir ninguna respuesta.
Quien tarde demasiado en responder, repita una palabra o diga algo que no pertenece a la categoría pierde la ronda.
Adivina la canción
Uno de los jugadores tararea una canción sin decir ninguna palabra de la letra.
El otro tiene que intentar descubrir cuál es.
También podéis complicarlo todavía más: tararear únicamente unos segundos, utilizar canciones antiguas o escoger temas que ambos conozcáis.
Otra variante consiste en decir únicamente una frase de la canción sin utilizar la melodía.
El objeto misterioso
Busca un objeto cualquiera que tengas cerca y colócalo dentro de una bolsa o detrás de una pantalla para que el otro jugador no pueda verlo.
El participante debe intentar identificarlo haciendo preguntas o tocándolo sin mirar.
Para aumentar la dificultad, podéis utilizar objetos con formas poco evidentes.
También podéis establecer un tiempo máximo para conseguir la respuesta.
Historias improvisadas
Este juego es especialmente interesante si os gusta inventar historias.
Uno de los jugadores comienza con una frase, por ejemplo:
«Aquel día, cuando abrió la puerta, encontró algo que no esperaba…»
El segundo debe continuar la historia.
Después vuelve a intervenir el primero y así sucesivamente.
Podéis establecer una regla: cada participante tiene que introducir un elemento inesperado en su turno.
El resultado puede acabar siendo una historia completamente absurda y muy divertida.
Stop
Para jugar a Stop solo necesitáis papel y bolígrafo.
Cada jugador dibuja varias categorías, por ejemplo:
- Nombre.
- Animal.
- Comida.
- País.
- Profesión.
- Objeto.
Después se elige una letra al azar y todos deben completar las categorías utilizando palabras que empiecen por esa letra.
Cuando uno termina, dice «stop» y los demás tienen que dejar de escribir.
Podéis asignar puntos a las respuestas correctas y jugar varias rondas.
Batalla de preguntas
Preparad una serie de preguntas sobre diferentes temas.
Pueden ser de cultura general, cine, música, deporte, historia, geografía o incluso preguntas relacionadas con vuestra propia vida.
Un jugador hace una pregunta y el otro tiene unos segundos para responder.
Podéis llevar la puntuación y convertirlo en un auténtico concurso de conocimientos.
Una variante muy entretenida consiste en que cada jugador prepare previamente preguntas que crea que el otro no podrá responder.
Adivina el personaje con pistas
Un jugador piensa en un personaje y comienza a proporcionar pistas progresivamente.
Por ejemplo:
Pista 1: Es una persona ficticia.
Pista 2: Aparece en una película.
Pista 3: Tiene poderes.
Pista 4: Lleva un traje especial.
El otro puede intentar responder después de cada pista.
Cuantas menos pistas necesite, más puntos obtiene.
El reto de los 30 segundos
Este juego consiste en completar pequeños desafíos antes de que transcurran 30 segundos.
Algunos ejemplos son:
Nombrar 10 animales.
Decir 8 países europeos.
Encontrar cinco objetos de color determinado.
Nombrar 10 películas.
Decir palabras que empiecen por una letra concreta.
La gracia está en que, cuando el tiempo es tan limitado, cosas aparentemente sencillas pueden convertirse en auténticos retos.
Podéis llevar una puntuación y preparar diferentes niveles de dificultad.
¿Qué prefieres?
Un juego perfecto para conversar, descubrir gustos y plantear situaciones hipotéticas.
Uno de los jugadores plantea dos opciones y el otro tiene que elegir una.
Por ejemplo:
¿Qué prefieres viajar al futuro o al pasado?
¿Qué prefieres tener mucho dinero o muchísimo tiempo libre?
¿Qué prefieres vivir en la playa o en la montaña?
Después de responder, puede explicar por qué ha elegido esa opción.
También podéis crear preguntas cada vez más complicadas, absurdas o personales, siempre respetando los límites con los que ambos os sintáis cómodos.
Cómo elegir el juego adecuado para dos personas
No todos los juegos funcionan igual en todas las situaciones.
Si queréis reíros, podéis probar con dibujos, historias improvisadas o retos de 30 segundos.
Si preferís competir, Stop, categorías o las preguntas de cultura general pueden funcionar muy bien.
Para una conversación más tranquila, Dos verdades y una mentira o «¿Qué prefieres?» permiten conocerse mejor mientras jugáis.
Y si simplemente necesitáis algo rápido que no requiera preparación, Piedra, papel o tijera, Veinte preguntas o Palabras encadenadas son opciones muy sencillas.
Jugar con dos personas también puede ser muy divertido
Los juegos para dos personas tienen algo especial: permiten adaptar prácticamente cualquier dinámica a los gustos de los participantes.
No hace falta disponer de una consola, comprar un juego de mesa o preparar una actividad complicada. Con un poco de imaginación, una hoja de papel, algunas preguntas o simplemente ganas de jugar pueden ser suficientes para pasar un buen rato.
Lo importante no es tanto quién gana, sino encontrar una actividad que consiga que los dos participantes se impliquen, se rían y quieran jugar otra partida.
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