En un mercado dominado por relojes inteligentes cada vez más avanzados, resulta llamativo descubrir que uno de los dispositivos más populares entre los corredores no es precisamente de última generación. El Garmin Forerunner 235, presentado hace ya varios años, ha conseguido mantener una presencia sorprendentemente importante entre los usuarios de Strava.
El reloj pertenece a una época en la que los dispositivos deportivos estaban mucho más centrados en una función concreta: registrar actividades deportivas de forma fiable. No necesitaba convertirse en un sustituto del teléfono móvil ni ofrecer decenas de aplicaciones para resultar útil a quienes salían a correr.
Y precisamente esa sencillez podría ser una de las razones por las que el Forerunner 235 continúa siendo recordado por tantos corredores.
Un reloj pensado específicamente para correr
El Garmin Forerunner 235 fue diseñado como un reloj deportivo centrado principalmente en el running. Su propuesta combinaba GPS, medición de frecuencia cardiaca desde la muñeca y diferentes funciones destinadas al seguimiento de los entrenamientos.
Garmin lo situó dentro de su conocida familia Forerunner, una gama que posteriormente ha evolucionado con modelos mucho más sofisticados como el Forerunner 265 o las generaciones más recientes.
El 235, sin embargo, pertenece a una etapa anterior de esta familia y demuestra que un dispositivo no necesita contar con las últimas tecnologías para seguir resultando atractivo.
¿Por qué sigue apareciendo en Strava?
Strava se ha convertido en una de las plataformas más utilizadas por corredores y ciclistas para registrar y compartir sus actividades. La aplicación permite importar entrenamientos procedentes de numerosos relojes y dispositivos GPS.
La popularidad atribuida al Forerunner 235 resulta especialmente curiosa porque se trata de un modelo antiguo frente a los relojes actuales.
Una posible explicación está en su enorme difusión durante los años en los que el running con GPS experimentó una gran expansión. Miles de corredores adquirieron relojes de esta familia y posteriormente continuaron utilizándolos durante años.
Además, cuando un reloj cumple correctamente su función principal, muchos deportistas no tienen una necesidad inmediata de sustituirlo.
El GPS era una de sus grandes bazas
Uno de los aspectos fundamentales de cualquier reloj destinado a correr es la capacidad para registrar correctamente el recorrido.
El Forerunner 235 incorporaba GPS, lo que permitía conocer la distancia recorrida, el ritmo y otros datos relacionados con la actividad.
Para un corredor que solamente quiere salir a entrenar, registrar su recorrido y posteriormente analizarlo en Strava, estas funciones pueden ser suficientes.
Los modelos actuales ofrecen muchas más posibilidades, pero eso no significa que todas ellas sean imprescindibles para todos los usuarios.
Frecuencia cardiaca desde la muñeca
Otra de las características destacadas del Forerunner 235 era su sensor óptico de frecuencia cardiaca integrado.
Esto permitía registrar la frecuencia cardiaca durante el entrenamiento sin necesidad de utilizar necesariamente una banda pectoral.
La evolución de los sensores ópticos ha sido considerable durante los últimos años, pero la inclusión de esta función en el Forerunner 235 ya lo convertía en un dispositivo bastante completo para su época.
Para muchos corredores, disponer del ritmo, distancia, GPS y frecuencia cardiaca en la muñeca cubría buena parte de sus necesidades.
Una pantalla sencilla y suficiente
El diseño del Forerunner 235 también refleja la filosofía de los relojes deportivos de aquella generación.
En lugar de buscar una pantalla espectacular con animaciones, aplicaciones y funciones propias de un smartwatch moderno, el dispositivo estaba pensado para mostrar información durante el ejercicio de manera clara.
El usuario podía consultar datos como el ritmo, distancia, tiempo o frecuencia cardiaca mientras corría.
Actualmente encontramos relojes con pantallas AMOLED de alta resolución y sistemas mucho más completos. Sin embargo, para consultar información mientras se corre, la sencillez puede seguir teniendo ventajas.
¿Qué tiene de especial frente a un smartwatch moderno?
La diferencia entre un Forerunner 235 y un reloj inteligente actual es enorme.
Los modelos modernos pueden incorporar:
- Pantallas AMOLED.
- Mapas y navegación.
- Música integrada.
- Pagos desde el reloj.
- Análisis avanzado del entrenamiento.
- Medición de diferentes parámetros fisiológicos.
- Seguimiento avanzado del sueño.
- Notificaciones y aplicaciones.
- Perfiles deportivos mucho más completos.
- Mayor integración con smartphones.
El Forerunner 235 no pretende competir con ellos en número de funciones.
Su atractivo está precisamente en otro lugar: hacer bien las funciones esenciales para las que fue concebido.
Ocho años después, ¿sigue mereciendo la pena?
Que un dispositivo continúe apareciendo entre los relojes utilizados por corredores años después de su lanzamiento es una señal interesante sobre su longevidad.
Eso no significa que sea automáticamente la mejor opción para alguien que quiera comprar un reloj deportivo actualmente.
Antes de adquirir un dispositivo antiguo conviene comprobar cuestiones como el estado de la batería, la disponibilidad de actualizaciones, la compatibilidad con los servicios actuales y el estado general del reloj.
También hay que tener en cuenta que la tecnología de los sensores y las funciones de entrenamiento ha avanzado mucho.
Para alguien que solamente busca registrar carreras mediante GPS, un dispositivo antiguo puede seguir resultando funcional. Para quien quiera análisis avanzado del entrenamiento, navegación, mapas, nuevas métricas o funciones de smartwatch, los modelos actuales ofrecen muchas más posibilidades.
La importancia de la sencillez
El caso del Garmin Forerunner 235 también sirve para recordar que más funciones no siempre significan que un dispositivo sea más útil para todos los usuarios.
Un corredor que sale varias veces por semana puede querer simplemente ponerse el reloj, pulsar el botón de inicio y comenzar a correr.
Cuando termina, guarda la actividad y puede analizarla posteriormente en plataformas como Strava.
Ese flujo de trabajo sencillo era precisamente uno de los puntos fuertes de los relojes deportivos de aquella época.
Un clásico del running
El Garmin Forerunner 235 se ha convertido con el paso del tiempo en uno de esos dispositivos que representan una etapa concreta de la evolución de los relojes deportivos.
Aunque actualmente existen alternativas mucho más avanzadas dentro de la propia gama Forerunner de Garmin, la presencia del 235 entre los relojes utilizados para registrar actividades demuestra que la longevidad también puede ser una característica importante.
El reloj no tiene las prestaciones de un modelo moderno, pero su enfoque directo, su GPS y sus funciones específicamente pensadas para correr hicieron que se convirtiera en un dispositivo muy popular.
Y que años después siga apareciendo entre los relojes utilizados por corredores en Strava demuestra que, para determinados usuarios, un buen reloj deportivo no necesita estar a la última para seguir cumpliendo su cometido.
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