La autoestima no cambia de un día para otro, pero sí puede empezar a construirse con pequeños hábitos y decisiones cotidianas. La forma en la que nos hablamos, las relaciones que mantenemos, los límites que establecemos y la importancia que damos a nuestras propias necesidades influyen en cómo nos vemos.
Por eso, plantearse un reto de 30 días para trabajar la autoestima puede ser una manera sencilla de prestar más atención a la relación que mantenemos con nosotros mismos.
No se trata de terminar el mes sintiéndose completamente seguro de todo. El objetivo es incorporar pequeñas prácticas que puedan ayudarte a reconocer tus cualidades, reducir la autocrítica y confiar progresivamente más en tus propias decisiones.
Estas son 10 claves que puedes trabajar durante 30 días para fortalecer tu autoestima.
Empieza por cambiar la forma en la que te hablas
Durante un día normal podemos decirnos cosas que jamás diríamos a una persona que queremos.
«Soy un desastre», «no valgo para esto», «siempre lo hago mal» o «nunca conseguiré nada» pueden convertirse en pensamientos habituales cuando cometemos un error.
Durante estos 30 días, intenta prestar atención a ese diálogo interno.
Cuando aparezca una crítica excesivamente dura, pregúntate si hablarías de esa misma manera a un amigo que estuviera pasando por la misma situación.
No se trata de engañarte diciendo que todo es perfecto. Consiste en sustituir la crueldad por una valoración más realista: «me he equivocado, pero puedo aprender de ello».
Reconoce cada día algo que hayas hecho bien
La autoestima también se construye aprendiendo a reconocer nuestros propios logros.
No tienen que ser grandes acontecimientos. Puede ser terminar una tarea pendiente, cumplir una promesa que te habías hecho, resolver un problema o simplemente haber afrontado un día complicado.
Reserva unos minutos al final del día para pensar en una cosa que hayas hecho bien.
Al principio puede parecer una práctica demasiado sencilla, pero obliga a prestar atención a aspectos positivos que normalmente pasan desapercibidos.
Después de 30 días tendrás una lista de pequeños avances que puede ayudarte a observar tu progreso desde otra perspectiva.
Deja de compararte constantemente
Compararte con otras personas puede afectar a la percepción que tienes de ti mismo.
El problema es que normalmente comparamos nuestros momentos más difíciles con la parte más visible de la vida de los demás.
En redes sociales, además, solemos ver éxitos, viajes, relaciones, celebraciones y logros, pero no conocemos todo aquello que existe detrás de esas imágenes.
Durante este reto, intenta reducir las comparaciones y céntrate en una pregunta diferente:
¿Estoy avanzando respecto a quien era hace un tiempo?
Tu proceso no tiene que coincidir con el de ninguna otra persona.
Aprende a decir «no»
Establecer límites es una parte importante de una relación saludable contigo mismo.
Decir «no» a una petición que no puedes o no quieres aceptar no significa ser egoísta. Significa reconocer que tu tiempo, tu energía y tus necesidades también tienen importancia.
Durante estos 30 días puedes empezar por situaciones pequeñas.
No necesitas convertirte de repente en una persona que rechaza cualquier petición. Basta con practicar respuestas sencillas como «hoy no puedo», «prefiero no hacerlo» o «necesito pensarlo».
Aprender que puedes decir que no sin sentir que tienes que justificar cada decisión puede ayudarte a ganar autonomía.
Haz algo solamente porque te gusta
La autoestima no consiste únicamente en ser productivo o alcanzar objetivos.
También es importante recordar que tienes derecho a disfrutar de tu tiempo.
Reserva cada día un pequeño espacio para hacer algo que realmente te guste: escuchar música, salir a caminar, leer, cocinar, practicar un deporte, jugar, ver una película o simplemente descansar.
No necesitas convertir todas tus actividades en oportunidades para mejorar.
Disfrutar de algo porque sí también tiene valor.
Cuida tu cuerpo sin convertirlo en una obsesión
La relación con el cuerpo puede influir mucho en la manera en la que nos percibimos.
Cuidarte no significa perseguir un determinado aspecto físico ni intentar cumplir con un ideal de belleza.
Puede significar dormir lo suficiente, moverte, alimentarte de forma adecuada, descansar o prestar atención a cómo te encuentras.
Durante este mes intenta tratar tu cuerpo como algo que merece cuidado y respeto, no como un problema que tienes que solucionar.
Haz algo que llevas tiempo posponiendo
La confianza en uno mismo también puede aumentar cuando comprobamos que somos capaces de actuar.
Piensa en una pequeña tarea que llevas tiempo aplazando y hazla.
Puede ser ordenar un espacio, empezar un proyecto, solucionar una gestión pendiente, retomar una afición o aprender algo nuevo.
No importa demasiado cuál sea el objetivo. Lo importante es experimentar la sensación de cumplir una decisión que has tomado por ti mismo.
Puedes repetir este ejercicio varias veces durante los 30 días.
Aprende a aceptar los cumplidos
A muchas personas les cuesta aceptar un elogio.
Cuando alguien dice «lo has hecho muy bien», pueden responder inmediatamente con «no es para tanto», «he tenido suerte» o «cualquiera podría hacerlo».
Durante este reto, intenta simplemente responder:
«Gracias».
No tienes que minimizar tus logros para parecer humilde.
Aceptar un cumplido no significa considerarte superior a los demás. Significa permitir que otra persona reconozca algo positivo en ti sin tener que buscar inmediatamente una explicación para quitarle importancia.
Rodéate de personas que respeten tus límites
Las relaciones pueden influir considerablemente en la manera en la que nos vemos.
No siempre podemos elegir a todas las personas con las que convivimos, pero sí podemos prestar atención a cómo nos hacen sentir determinadas relaciones.
Pregúntate durante estos 30 días:
- ¿Puedo expresar lo que pienso?
- ¿Siento que puedo decir que no?
- ¿Me escuchan cuando hablo?
- ¿Se respetan mis límites?
- ¿Puedo ser yo mismo sin miedo constante a ser juzgado?
Una relación saludable no debería exigir que desaparezcas para que la otra persona esté cómoda.
Cumple pequeñas promesas que te hagas
Esta última clave puede parecer sencilla, pero tiene mucho que ver con la confianza personal.
Cuando te propones algo y lo abandonas continuamente, puedes terminar perdiendo confianza en tus propias decisiones.
Por eso, en lugar de establecer objetivos enormes para los próximos 30 días, elige pequeños compromisos que realmente puedas cumplir.
Por ejemplo, caminar 20 minutos, leer unas páginas, ordenar durante diez minutos, dedicar tiempo a una afición o apagar el móvil antes de dormir.
La clave está en que sean objetivos realistas.
Cada vez que cumples una pequeña promesa contigo mismo estás enviando un mensaje importante: puedo confiar en mí.
Un posible plan de 30 días para trabajar la autoestima
Estas diez claves pueden repartirse a lo largo del mes para convertirlas en pequeños hábitos.
Durante los primeros días puedes centrarte especialmente en observar cómo te hablas y empezar a reconocer tus pequeños logros.
Después puedes trabajar las comparaciones, aprender a establecer límites y dedicar más tie
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